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14 jul 2012
REVISTA SIEMPRE
Y después de votar . . . . el fraude estaba ahí
Martín Esparza Flores
Inaudito lo que millones de mexicanos
atestiguaron la noche del primero de julio: con apenas el 10 % de las
casillas computadas en el país, el presidente del Instituto Federal
Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, se transformó en un
cantinflesco prestidigitador que extrajo, cual conejo de la chistera, a
Enrique Peña Nieto para mostrarlo como el triunfador indiscutible de la
elección presidencial, adjudicándole porcentajes de votación que ni
siquiera el PREP confirmaba.
Por todo el país miles y miles de
representantes de casilla apenas y concluían sus conteos y firmaban las
actas, pero de acuerdo a las autoridades electorales, ya había ganador.
¿Por qué tanta urgencia? ¿De dónde sacaba Valdés Zurita tan temeraria
conclusión? ¿Qué no se había acordado transparentar la voluntad y el
voto de millones de mexicanos?
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